martes, mayo 20, 2008

Vetar las clases

Hoy he terminado mis clases. Por fin! Pero necesitaba seguir en ella ya que debía hacer un mantenimiento de los ordenadores. Mis alumnos estaban en sus mesas en las que este ya se había hecho y yo, fuera de mi horario, pretendía seguir trabajando, en silencio y sin molestar pero al profesor que le tocaba dar clase a esa hora le debió sentar fatal que estuviera allí porque me dijo que esperaría fuera a que yo saliera y que por favor me diera prisa, así que recogí mis bártulos y me fuí.
Un profesor que no es capaz de concentrarse ni de concentrar a sus alumnos mientras un compañero trabaja en silencio solucionandole problemas no merece mi respeto como profesional de la educación. Ya estoy harta de los profesores que se niegan o se avergüenzan de mostrar lo que hacen en el aula, que exigen que todo funcione pero no ponen los medios para ello, que hablan y se llenan la boca de educación… docencia… pedagogía… compañerismo… calidad de enseñanza… pero que jamás lo llevan a la practica. ¡Es más fácil hablar que actuar!
No pretendía juzgar la forma de dar clases de mi compañer@…
cada uno hace las cosas como cree que debe hacerlas.
Cuando te incorporas a la docencia tienes mucho conocimientos pero nadie te enseña a enseñar… A venderte y vender tu producto… y, o sabes... tienes madera... ganas de hacer las cosas... y te gusta lo que haces, eres un enamorado de tu profesión... o así nos va…
Yo estoy encantada que la gente pase a mi aula porque estoy orgullosa de lo que hago y, como yo, tantos otros compañeros. A ver si empezamos a dejar de asustarnos y a tirar los complejos por la borda.
He de reconocer que me ha decepcionado mucho este compañer@

viernes, abril 25, 2008

HORMIGAS VIAJERAS


En cada vértice de un triángulo equilátero hay una hormiga. Las hormigas se mueven en línea recta hacia otros vértices al azar, sin una secuencia predeterminada.
¿Cuál es la probabilidad de que ninguna hormiga se choque con otra?
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La única manera de que las hormigas no se encuentren y choquen con otra es que se muevan en la misma dirección.
Elija una, por ejemplo, la hormiga X.
Cuando X avanza en un sentido, las otras dos deben tomar el mismo rumbo.
Hay un 50 por ciento de probabilidades de que la segunda hormiga se dirija en la misma dirección que X (pues hay sólo dos recorridos posibles, el de las agujas del reloj y el contrario).
Y, para la tercera hormiga, también hay un 50 por ciento de probabilidades de que elija el camino de X.
Entonces hay un 0,5 x 0,5= 0,25 por ciento de probabilidades de que no se choquen, es decir, una entre cuatro.

viernes, noviembre 23, 2007

Un día aprendemos...

Un día aprendemos que la mirada crítica del periodista ante un hecho puede volverse miope. Todo depende del interés del lector que tenga.
Un día aprendemos que no existe una pauta prevista de escribir sin creatividad.
Un día aprendemos que la verdad sigue la línea editorial del periódico que leemos.
Un día aprendemos que las noticias más importantes o interesantes nunca llegan al conocimiento público.
Un día aprendemos que el periodista puede tener muchas ganas en publicar una reclamación, denuncia, pero la publicación no depende de él.
Un día aprendemos que el periodismo es una actividad comercial como cualquier otra.
El periodismo cuya función sería sólo defender los intereses de la sociedad es una utopía.

viernes, octubre 05, 2007

Tic-tac, tic-tac...

Los días pasan muy rápido.

Entre el despertarse y el dormir existe el mismo número de horas de siempre.
Sin embargo estas nunca fueron tan cortas para hacer todo lo que necesitamos terminar en 24 horas. Y eso que la tecnología nos trajo incontables facilidades: el horno microondas permite calentar la comida en un minuto, para hacer un litro de jugo de naranja basta con mezclar agua y polvo o abrir un brik, con los automóviles recorremos grandes distancias en pocos minutos, no necesitamos esperar el periódico de mañana para saber las noticias de hoy...
Ahora imaginemos que ocurria antiguamente cuando la comida se hacia en un fogón la leña (y habia que ir a cortar la leña).. cuando la naranja necesitaba ser cosechada, exprimida y mezclada con agua... cuando recorrer 20 kilómetros a caballo llevaba horas...
En vez de tener más tiempo, en razón de la rapidez con que las cosas suceden, tenemos cada vez menos tiempo para aprovechar los momentos con nuestra pareja, nuestros familiares y amigos.

Almorzamos rápido (cuando almorzamos), trabajamos con un ritmo acelerado (es hasta difícil conversar con los compañeros que están a nuestro lado todo el tiempo) y asimilamos las informaciones de forma superficial.

Y cuando llegamos a casa al final del día? Estamos cansados, sin gana de intercambiar ideas con nadie. O sea, ese momento que tenemos para estar al lado de la persona con la que compartimos nuestras vida lo pasamos sin hablar, sin comunicarnos, sin compartir o, como mucha gente, viendo la televisión para distraernos, mientras la vida va pasando.

Es imposible frenar el mundo y quedarse ajeno. El siglo 21 nos obliga a que seamos ágiles, pero podemos aprovechar mejor los días libres (aún existen) y las horas en las que no tenemos obligaciones.

Con fuerza de voluntad es posible despertarse antes para respirar el aire frío de la mañana, dormirnos antes abrazados a nuestros sueños, desconectar la televisión y ver lo que hay de bueno allá fuera. Caminar para prestar atención a cada detalle de la calle en vez de circular de coche... Son medidas simples que pueden significar mucho.

Otra prueba de que los días están pasando muy rápido es que pocos lectores de este blog llegarán hasta este punto. En el mundo de hoy, textos como este son bastante largos.